El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Figurilla de Xochiquetzal que carga a una criatura | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Figurilla de Xochiquetzal que carga a una criatura | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla

Figurilla de Xochiquetzal que carga a una criatura

Cultura Nahua
Estilo Contemporáneos al Mexica
Región Altiplano central
Período Posclásico tardío
Año 1345-1521 d.C.
Técnica

Barro moldeado, con perforaciones para la suspensión

Medidas 15.4   x 6  x 4.6  cm
Ubicación Sala 4. Sociedad y costumbres
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1497
Investigador (es)

Esta pequeña figurilla hueca tiene en la base el orificio para dejar salir el aire caliente durante la cocción, mientras que dos perforaciones a la altura de las axilas servían para colgar la efigie, que era al mismo tiempo una sonaja gracias a la bolita de barro que tiene en su interior.

La forma general de la figura fue hecha al molde con algunos detalles añadidos y modelados con pastillaje e incisiones. Por su peinado de dos “cuernos” se reconoce a la mujer mexica. En la boca entreabierta se asoman los dientes en una cara por lo demás inexpresiva. La mujer está de pie en actitud de presentar el pequeño ser que tiene entre sus manos. Es una mujer adulta a juzgar por los pechos bien detallados y por el peinado de dos cuernos.

Está de cuclillas, con los brazos doblados hacia adelante y enseñando la palma de sus manos alzadas, en una actitud que recuerda la de las efigies de las poderosas cihuateteo, las mujeres muertas en parto. También lleva una falda corta amarrada con un simple nudo a semejanza de estas mujeres divinizadas.

Curiosamente, a pesar de las diminutas dimensiones de esta figura que carga la mujer-sonaja, se ha querido detallar una profunda hendidura en medio de su pecho. ¿Es acaso, otra manera de aludir al sacrificio, además de la muerte en el parto? Con base en estos elementos cuidadosamente detallados por el artífice, es legítimo suponer que la escena representada no es la de una simple madre cargando a su niña, sino probablemente la de la diosa Xochiquetzal en su advocación de patrona de los partos.

Ese pequeño objeto que sonaba, colgado de un collar o de un cinturón, acompañó quizá a una mujer en los trances de un parto siempre azaroso en el cual, tal como los guerreros en la batalla, la mujer podía perder la vida y ofrendarla a las fuerzas del universo, transformándose por este sacrificio, en la acompañante del astro solar en su recorrido del cenit al inframundo.

Marie-Areti Hers

En el Posclásico fueron comunes las maracas integradas en efigies femeninas con torso desnudo, senos firmes y en ocasiones sosteniendo a un infante. Estos rasgos corresponden a un prototipo bastante generalizado entre los grupos nahuas del Altiplano central.

La representación femenina está relacionada con conceptos sobre la juventud, la fertilidad y la reproductividad. Recientes investigaciones sugieren que tales instrumentos fueron utilizados en ritos domésticos para propiciar buena salud, protección a los niños y salud materna; es decir, eran objetos apotropaicos.

La efigie exhibe a una mujer erguida ataviada con enredo, orejeras, collares y peinado estilizado, quien sostiene frente a ella a un infante o una figurilla que representa a éste con los brazos flexionados y las manos hacia el frente.

Las perforaciones a la altura de los brazos permiten la circulación de aire durante la cocción de la pieza y al mismo tiempo sirven para darle mayor sonoridad al instrumento.

Gonzalo Sánchez

 

Esta pequeña figurilla hueca tiene en la base el orificio para dejar salir el aire caliente durante la cocción, mientras que dos perforaciones a la altura de las axilas servían para colgar la efigie, que era al mismo tiempo una sonaja gracias a la bolita de barro que tiene en su interior.

Obras de la sala

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