Estela con gobernante en posición frontal | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Estela con gobernante en posición frontal | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Estela con gobernante en posición frontal

Cultura Maya
Estilo Guarda semejanzas con el estilo Toniná
Región Desconocida
Período Clásico tardío
Año 600-909 d.C.
Técnica

Piedra tallada en bajorrelieve

Medidas 261   x 91  x 29  cm
Ubicación Sala 4. Sociedad y costumbres
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1362
Investigador

Descripción

Estela con corte redondeado en la parte superior que muestra a un personaje en posición frontal ataviado con los ornatos propios de los gobernantes y con elementos ceremoniales. Una doble connotación, la real y la sacerdotal, de la que gustaban hacer uso los soberanos mayas del Clásico Tardío. Hay que añadir que durante el Clásico Tardío era habitual representar al gobernante con el cuerpo de frente y el rostro de perfil, pocas son las ciudades que eligen un diseño totalmente frontal. Entre ellas se encuentran Toniná en las Tierras Altas de Chiapas, y Copán y Quiriguá, ubicadas en la región del Motagua en Guatemala y Honduras.

Copán y Quiriguá realizaron diseños muy voluminosos, podríamos decir que casi en bulto redondo. Toniná, sin embargo, eligió diseños más moderados en cuanto a la talla en volumen, semejantes al que presenta esta estela. Por eso y pese a que no se puede atribuir con certeza la procedencia de esta pieza a Toniná, existen otros elementos, como el corte de pelo escalonado empleado durante el siglo VII y principios del VIII en la región de Palenque, del Usumacinta y en algunas áreas del Petén, como Calakmul (Campeche, México) y El Perú (Guatemala), que nos podrían aproximar al área de fabricación.

El personaje se presenta de pie, con el cuerpo y el rostro frontal y con los pies abiertos hacia los lados, con las puntas hacia fuera. El señor luce una especie de yelmo o casco que a modo de orla rodea el rostro, atándose en la parte baja de la barbilla. Posiblemente sea un soporte que facilite la sujeción del pesado tocado que se eleva sobre él. El tocado en sí está formado por la superposición de cuatro rostros o máscaras de seres sobrenaturales de nariz prominente y ojos circulares. Estas máscaras debieron estar realizadas en algún tipo de material perecedero como madera o estuco sobre una base de caña que se sujetaba con atados laterales, tal y como se advierte en esta estela.

Por lo general, los rostros del tocado estaban decorados con aplicaciones de mosaico de jadeíta y concha, materiales que debieron decorar también la orla o yelmo que rodea el rostro. Igualmente, y tal y como se reconoce en los laterales del tocado, iban adornados con plumas de aves exóticas, principalmente de quetzal. El rostro del gobernante expresa serenidad. El escultor le representa con la boca entreabierta y con los ojos almendrados y en volumen, sin ahuecar, algo que era muy habitual en los rostros de los gobernantes de Toniná. Los ojos se ahuecaban para rellenarse con placas de concha y obsidiana, consiguiendo mayor realismo a través la mirada.

El gobernante cubre los hombros y el pecho con un pectoral de placas con adorno central, seguramente realizado en jadeíta u otro material suntuario, bien pirita o concha de Spondylus, como demuestran los hallazgos arqueológicos. Con el brazo derecho doblado sobre el pecho sujeta una barra ceremonial dispuesta en posición diagonal de la que sale fuego por sus extremos. La barra ceremonial fue un emblema de poder muy empleado durante el Clásico Temprano en la región de Petén. Posteriormente, durante el Clásico Tardío, se sustituye por el cetro de K’awiil, un dios con pierna de serpiente, aunque es cierto que hubo reinos donde los gobernantes, en determinadas circunstancias, siguieron empleando la barra ceremonial, así se advierte en las estelas de Toniná y en otras ciudades de la  región del Usumacinta, como Bonampak y Yaxchilán. También fue empleada en las ciudades de Petén, como Naranjo y Xultún, entre otras.

En la otra mano, el gobernante sujeta una bolsa ceremonial o xiquipilli, en la que se guardaba el copal, un tipo de incienso empleado para quemar en ceremonias y ritos. Esta bolsa de tradición teotihuacana fue empleada desde el Clásico Temprano por un gran número de gobernantes, en especial en la región del Usumacinta, en ciudades como Yaxchilán o Piedras Negras y en la región de Petén, en las ciudades de Tikal y Naranjo. El gobernante lleva un faldellín que envuelve la mitad superior de la pierna y del que cuelga un paño frontal decorado, pintado o tejido con el rostro del dios Pax; diseño característico del Clásico Tardío. Este faldellín es recogido en la cintura por un cinturón del que cuelgan tres máscaras con placas, una al centro y dos en los laterales.

Estas máscaras solían estar realizadas en placas de mosaico de jadeíta y reproducían a los antepasados del soberano, seres protectores que estaban presentes en la vida diaria del gobernante maya. Las tres máscaras presentan el pelo escalonado, siguiendo la tendencia estilística y de moda de ese momento. Las sandalias de talonera se sujetan mediante largas ligas que envuelven la pierna del personaje casi hasta la altura de las rodillas donde anudan con un adorno frontal que asemeja el rostro de alguna divinidad.

Estela con corte redondeado en la parte superior que muestra a un personaje en posición frontal ataviado con los ornatos propios de los gobernantes y con elementos ceremoniales. Una doble connotación, la real y la sacerdotal, de la que gustaban hacer uso los soberanos mayas del Clásico Tardío. Hay que añadir que durante el Clásico Tardío era habitual representar al gobernante con el cuerpo de frente y el rostro de perfil, pocas son las ciudades que eligen un diseño totalmente frontal. Entre ellas se encuentran Toniná en las Tierras Altas de Chiapas, y Copán y Quiriguá, ubicadas en la región del Motagua en Guatemala y Honduras.

Material adicional

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