Serpiente de agua enroscada | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Serpiente de agua enroscada | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Serpiente de agua enroscada | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Tumbas de tiro
Estilo Comala
Región Colima
Período Preclásico tardío-Clásico temprano
Año 300 a.C.-600 d.C.
Técnica

Barro modelado con incisiones

Medidas 12.3   x 17.6  x 17.6  cm
Ubicación Sala 2. El mundo religioso
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1152
Investigador

Descripción

Esta serpiente probablemente corresponde a la culebra sorda mexicana, también llamada cincuata, cencuata o cencóatl, nombres que derivan del náhuatl y se traducen como “serpiente de maizal”, debido a que pueden encontrarse cerca de las milpas atraídas por la gran cantidad de roedores que ahí habitan; su nombre científico es Pituophis deppei. Planteo la posibilidad porque carece de colmillos: el escultor claramente ostentó ese rasgo en las grandes fauces abiertas sin lengua, con la dentadura pareja y los dientes marcados individualmente; asimismo, porque está presente en el pensamiento religioso de los wixaritari o huicholes, quienes son herederos de la antigua cultura de las tumbas de tiro.

De acuerdo con el etnólogo Carl Lumholtz, este pueblo indígena del Occidente de México la denomina “tate ipou” o “haiku” y la identifica con la gran serpiente que es el océano que rodea toda la Tierra; suele figurarse bicéfala, aunque también se le representó con una sola cabeza. En comparación con la cincuata real en la escultura resultan “anómalas” las bandas rectas que separan los rombos concéntricos; los motivos en la piel pudieran remitir a los de algunas boas constrictoras que igualmente son culebras carentes de colmillos. Por otra parte, resulta notable la cuidadosa y lograda factura de los diseños incisos, pues se adaptan a la curva que sigue el cuerpo.

Al margen de la identificación de la especie, es factible calificarla en términos simbólicos como una serpiente de agua, en tanto que en el mundo mesoamericano este reptil se asocia fuertemente con la circulación del líquido vital cuyo origen se halla en el inframundo. La serpiente puede evocar cuerpos de agua en movimiento, como océanos, ríos, corrientes y chorros. La que vemos traza con su cuerpo enroscado en espiral un camino helicoidal ascendente y es factible que por su hocico abierto fluyera agua dado que la escultura es hueca; la única abertura que tiene es ésta. Si se considera que fue colocada como ofrenda a un difunto en una tumba, es oportuno suponer que se buscaba propiciar el tránsito del agua desde el estrato inferior del cosmos hacia los superiores, primero en la forma de vapor que emanaría de la cueva artificial que es la tumba de tiro y cámara, el cual formaría nubes que ascenderían hasta el cielo y finalmente se precipitarían como lluvia.

Esta serpiente probablemente corresponde a la culebra sorda mexicana, también llamada cincuata, cencuata o cencóatl, nombres que derivan del náhuatl y se traducen como “serpiente de maizal”, debido a que pueden encontrarse cerca de las milpas atraídas por la gran cantidad de roedores que ahí habitan; su nombre científico es Pituophis deppei. Planteo la posibilidad porque carece de colmillos: el escultor claramente ostentó ese rasgo en las grandes fauces abiertas sin lengua, con la dentadura pareja y los dientes marcados individualmente; asimismo, porque está presente en el pensamiento religioso de los wixaritari o huicholes, quienes son herederos de la antigua cultura de las tumbas de tiro.

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