Pintura de la relación de tierras de don Leonardo Xicohténcatl | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla

Pintura de la relación de tierras de don Leonardo Xicohténcatl

Región Nueva España
Período Siglo XVI
Año Ca. 1580
Técnica Papel europeo y tres tipos de tinta
Medidas

31.3 x 43.3 cm

Ubicación Sala 2. Impacto y renovación
Investigador

Descripción

La pieza consiste en un plano que ilustra la distribución de ciertas parcelas de tierra en un espacio delimitado por tres elementos naturales: dos montañas y una corriente de agua. Posee elementos pictográficos de carácter glífico y glosas en lengua náhuatl y en español. Tanto el recto como el verso del documento contienen glosas, pero la pictografía solo se encuentra presente en el recto.

Atendiendo a sus características formales, el plano está elaborado sobre un folio de papel europeo en el que, a simple vista, no se aprecia marca de agua ni posibles enmendaduras contemporáneas a su ejecución. Las medidas del folio de papel del siglo XVI son 31.3 x 43.3 cm. A decir por las marcas de dobleces que atraviesan el documento en forma de cruz y por el deterioro del papel en estas áreas –con pérdida de pequeños fragmentos y con oscurecimiento quizá por abrasión– la pintura se guardó doblada. La anotación en lengua náhuatl que encontramos en el verso, situada boca abajo en el cuadrante inferior izquierdo, nos indica que el documento fue doblado y almacenado de esa forma justo después de su creación; incluso, es muy probable que dicha glosa se escribiera una vez la pintura fuera doblada para permitir conocer su contenido sin tener que desplegarla.

Este procedimiento resulta común en otros documentos pictográficos con fines jurídicos que acompañan a expedientes elaborados ante las instancias de la administración virreinal y que dan cuenta del proceso que la pintura ilustra y contribuye a testimoniar. Por este motivo, el tamaño de la pintura no excede la del folio, el mismo soporte que daría cuenta del proceso. En este caso, se trata de un plano elaborado para acompañar la solicitud de amparo sobre ciertas parcelas de tierra elevada por el señor tlaxcalteca don Leonardo Xicohtencatl, en su nombre y en el de otros pipiltin (nobles), al alcalde mayor Alonso de Nava en el año de 1580. Guarda similitudes formales y de contenido con mapas y planos adjuntos a las solicitudes de mercedes de tierras en la segunda mitad del siglo XVI, en tanto que la escala del territorio representado es grande, es decir, supone un acercamiento considerable a un espacio particular, en este caso, donde un grupo de nobles tlaxcaltecas poseían tierras patrimoniales.

Encontramos tres tintas distintas en el documento, pero la comparación de las caligrafías de las glosas nos indica que probablemente fueron cuatro manos –o cinco, teniendo en cuenta la anotación en el verso– quienes intervinieron en su elaboración. Casi todos los elementos pictográficos se dibujaron en tinta negra y en un estilo predominante marcadamente [TC2] indígena.

La corriente de agua que discurre de la parte superior derecha a la inferior izquierda de la escena enmarca con dinamismo la composición y delimita todas las parcelas representadas como cuadrángulos en disposición tanto vertical como horizontal. Se trataría, sin duda, de tierras bien irrigadas y, por lo tanto, feraces. Esta disposición de terrenos se presenta de manera similar en algunos códices más tempranos del centro de México, como son el Códice Vergara y en los planos de tierras insertos en el Códice Cozcatzin. El río alcanza el límite del papel en la parte superior, lo cual nos impide conocer si más allá hubiera una confluencia fluvial o si ambos brazos representados forman parte de la misma corriente. El curso de agua se pintó con la convención prehispánica de combinar líneas gruesas con finas y, cada cierto trecho, remolinos –aquí, circulares y cuadrados, en alternancia–. El inicio y el final del río presentan distintas formas: al pie del cerro se representa como agua brotante, en forma de manantial, mientras que el otro extremo adquiere forma de agua contenida, apresada entre bloques de piedra probablemente dispuestos en una obra de ingeniería hidráulica. Los demás elementos pictográficos de naturaleza indígena consisten en figuras contenidas en cada una de las parcelas. Dos destacan en la composición: una mujer y un hombre de perfil, sentados sobre un pequeño taburete – como corresponde al gobernante de la república de indios–, con un abanico en la mano derecha, cactles en los pies y sendas mantas anudadas al hombro. El varón porta nariguera, bezote y un tocado de plumas y la mujer el tradicional peinado descrito por Fray Bernardino de Sahagún: «…traían los cabellos torcidos con hilo prieto de algodón, y los tocaban a la cabeza, y ansí los usan hasta agora, haciendo dellos como unos cornezuelos sobre la frente». El resto de los elementos pictográficos indígenas son todos glifos antroponímicos excepto uno, el cual parece tratarse de un glifo toponímico –Ueuecalco–. Las glosas escritas en tinta negra –pero no la misma que la usada en las pictografías– aluden a los glifos dibujados en cada una de las parcelas. Por ejemplo, acompañando a unas flechas, tlacochtli, se lee el antropónimo Tlacochtemoc; Xiuhtecatzin se representa mediante las hojas de una planta en alusión a xihuitl, hierba; y sobre la figura del señor nombrado Xicotencatl, “Morador junto a la jicotera o panal”, encontramos un jicote (avispa).

En la parte derecha de la pintura se dibujaron elementos con un sentido paisajístico y referencial, ya con estilo europeo: dos montañas tapizadas de lo que parece ser hierba, una de ellas con la cima pintada en color verde oscuro, y árboles a sus pies y en la margen superior derecha del río. Entre los dos cerros se abre una hendidura, lo cual quizá pueda concebirse como un paso o quizá barranca. Tal y como observamos en otros mapas de la época, la disposición de los cerros sirve para enmarcar toda la composición y “encerrar” el paisaje sobre sí mismo, acotando el espacio para el espectador.

No existe ninguna glosa que nos ayude a ubicar con precisión el espacio geográfico representado, pero el personaje protagonista de la relación de tierras y las anotaciones que acompañan a la pictografía nos permiten comprender el contexto y ofrecer una posible localización. Como acabamos de mencionar, las glosas escritas en tinta negra refieren los nombres nahuas del señor Xicoténcatl y de otros nueve nobles, en nombre de los cuales solicitó el amparo. La partícula reverencial -tzin presente en algunos de ellos devela su dignidad. Una segunda mano realizó anotaciones en tinta color café en cada parcela, proporcionando los nombres españoles y, en algún caso, el número de brazas de longitud que decían tener en posesión. Es probable que este glosador fuera un nahuatlato del entorno del señor, pues se permitió completar en la misma tinta algunos detalles en dos de los glifos y hacer alguna anotación adicional. En la parte inferior, intervino el escribano real Toribio de Mediavilla para anotar el motivo de la elaboración de la pintura y plasmó su rúbrica junto a la del alcalde mayor, Alonso de Nava. Y, por último, en el verso, intervino otro nahuatlato, aludiendo a la ciudad de Tlaxcala. Las glosas en su conjunto nos indican que la pintura fue sometida al procedimiento conocido como autenticación, a través del cual las autoridades constataron la correspondencia de lo representado en el plano y permitieron la anotación de algunos otros datos relevantes para el proceso.

Don Leonardo Xicoténcatl era el señor del altepetl de Tizatlán, uno de los cuatro señoríos que conformaban la república de Tlaxcala. Según el cronista Diego Muñoz Camargo, heredó el señorío por vía transversal, no directa, aunque sí era descendiente de Axayacatzin Xicoténcatl, quien se alió con Cortés en la toma de Tenochtitlan. Era nieto de Itzehecatzin Xicoténcatl, quien falleció en combate cerca de la actual Culiacán (Sinaloa), como integrante de las huestes de Nuño de Guzmán en la empresa de conquista de la Nueva Galicia. Su objetivo con esta solicitud de amparo consistió en consolidar sus derechos y los del resto de pillali de Tizatlán sobre las tierras que consideraban patrimoniales.

Es probable, entonces, que las parcelas se situaran a los pies de la sierra que enmarca por el norte la población de San Esteban Tizatlán. La relación geográfica enviada por el alcalde mayor Alonso de Nava al rey Felipe II, precisamente en las mismas fechas, resalta que Tizatlán comprendía una zona elevada y un vallecito con vegas sobre los bordos del río Zahuapan. De ser esto cierto, la parte superior del plano miraría a occidente. Otra interpretación, motivada por el color verde que ilumina una de las montañas, nos lleva a mirar hacia las laderas del volcán La Malinche, situado unos 17 km al sureste de Tizatlán. El nombre náhuatl por el que se conoce esta montaña es Matlalcueye, “Dueña de la falda verde”, diosa tlaxcalteca del agua viva. Se creía que de su falda surgían las aguas de los ríos, y así se observa también en la pintura. Entonces, la parte superior del plano indicaría el nor-noreste.

Otros dos elementos del paisaje cultural llaman la atención. El único topónimo glosado, Ueuecalco (Huehuecalco), significa “En el lugar de la casa vieja o antigua”, y su glifo representa una construcción elaborada con sillares, con muros en talud y techo arquitrabado. Puede que refiera a un lugar relevante ya abandonado, pero hito todavía reconocido y quizá honrado en el Tizatlán del siglo XVI. El glifo con forma de serpiente de cascabel se acompaña por la glosa Coatepantli, “Cerca de culebras”. Este término alude al motivo arquitectónico ornamental con representaciones de serpientes que cercaba edificios sagrados, pero en Tlaxcala también refería los límites del altepetl y era nombre que recibía un pequeño cerro. Quizá, la parcela del pilli Xiutecatzin estuviera situada en los límites de la ciudad o al pie de dicho cerro.

Desconocemos si a don Leonardo Xicoténcatl le fue concedido el amparo en 1580, pero sí sabemos que una década después encabezó una fuerte oposición, por la gran pérdida de tributarios que supondría, al envío de 400 familias a poblar el norte después de la pacificación de los chichimecas. Esta negativa le valió el destierro de la ciudad de Tlaxcala y de diez leguas a la redonda, lo cual no le impidió ocupar al año siguiente el cargo de gobernador indio en Tlacopan (Tacuba).

 

Transcripción

De izquierda a derecha y de arriba abajo: Uyaquentzi - Francisco Teutlegua / Hecatl - Sebastián de la Cruz. Çe Hecatl / Quahtliztactzin - Benito Yastle / Çouateotzin - Juan Martín y su mujer ochenta brasas / Tlacochtemoc - Juan Martín y su mujer María ochenta braças / Xicotencatl - Don Leonardo Xicotencatl ochenta brasas. Cohatepantli / Tepalcatl - Izabel Xaxaltoma / Ueuecalco / Somaltzintli / Tlimalcuahtzin / Xiuhtecatzin - Alonso (¿?) Xiutecatzin. Coatepantli

Abajo: En veynte e uno de otubre de mill e quinientos y ochenta años por esta pintura hizo relaçion don Leonardo Xicotencatl al señor Alonso de Nava alcalde mayor de las tierras arriba contenidas y [roto] mandamiento de amparo por sy y por los demas y se les dio en forma. [Dos rúbricas] Alonso de Nava; Toribio de Mediavilla, escribano de su Majestad.

Verso: Para çiudad de Tlaxcala matlactli omome mes de otubre de mil y quinientos y ochenta años yxpan mag. si. don Mateo de Bario y nican çiudad y na provincia de Tlaxcala por su Magestad yua nixpan Diego de Soto gobernador Tlaxcala nezquimiya man çonatzitli ytoca [ilegible].

La pieza consiste en un plano que ilustra la distribución de ciertas parcelas de tierra en un espacio delimitado por tres elementos naturales: dos montañas y una corriente de agua. Posee elementos pictográficos de carácter glífico y glosas en lengua náhuatl y en español. Tanto el recto como el verso del documento contienen glosas, pero la pictografía solo se encuentra presente en el recto.

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