Figurilla femenina con ojos tipo grano de café | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Figurilla femenina con ojos tipo grano de café | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Figurilla femenina con ojos tipo grano de café | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Figurilla femenina con ojos tipo grano de café | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla

Figurilla femenina con ojos tipo grano de café

Región Occidente de México
Período Preclásico tardío
Año 500 a.C.-200 d.C.
Técnica Barro modelado con pastillaje e incisiones.
Medidas 12.3   x 10.3  cm
Ubicación Salas de Arte Contemporáneo. Piezas Prehispánicas
Investigador

Descripción

La cultura Chupícuaro es una de las más estudiadas y mejor conocidas de la gran variedad de sociedades que se establecieron en el Occidente de México. Su desarrollo se llevó a cabo en la zona de Acámbaro en Guanajuato y las áreas colindantes de Querétaro, si bien, su desarrollo se llevó a cabo desde el 600 a.C. hasta el 450 d.C., fue en el Preclásico tardío, durante la fase Chupícuaro Reciente (400 a.C.-100 d.C.)  en la cual tuvo su mayor esplendor.

Las piezas que más se conocen de esta región son las figurillas de mujeres, las cuales tienen un gran trabajo al patillaje y, a semejanza de lo que ocurre en el Preclásico, se encuentran asociadas a entierros. Una de las características de estas figuras son sus ojos que simulan granos de café, al ser redondos con una incisión horizontal en medio. Asimismo encontramos que los senos y la vagina son muy explícitos y remarcados.

Estas características se encuentran en la pieza 87, donde vemos la representación de una mujer de pie, con los brazos extendidos hacia los lados y las piernas ligeramente separadas. La cabeza tiene una forma circular y, en la parte superior, se colocaron pequeñas líneas incisas simulando el cabello o un tocado. Los ojos se representan con dos círculos con una línea horizontal en medio – simulando un grano de café –, los cuales fueron colocados al pastillaje. La nariz prominente también fue puesta por esta técnica, mientras que la boca apenas se insinúa con una pequeña incisión horizontal. A los lados de la cabeza se distinguen otros dos círculos con un orificio, simulando grandes orejeras. El cuello en la pieza es muy notorio, teniendo una forma cónica que se va engrosando en la parte inferior, en donde se encuentra una fractura. El torso es voluminoso, de una forma ovalada y salen de sus costados pequeñas tiras de barro que tienen en su extremo cinco incisiones para simular los dedos. En la parte superior del torso se colocaron dos círculos por patillaje simulando los senos. Éstos, a diferencia de otras tradiciones del Preclásico, no se integraron a la pieza, haciéndose evidentes los senos. También en la parte inferior del óvalo se encuentran una incisión representando de una manera evidente la vagina.

Por último, en la parte inferior dos formas ovaladas simulan dos piernas con grandes muslos, las cuales apenas se separan entre sí, teniendo una pequeña superficie plana para simular los pies.

La figura presenta concreciones de cal color amarillas y de tierra, lo cual muestra su antigüedad y que estuvo bajo tierra. Además, es notorio en la pieza el gran torso y vientre que tiene, así como las pequeñas manos y los grandes muslos. Las características de la figura muestran una clara relación con la cultura Chupícuaro al tener la presencia de ojos de grano de café y evidenciar senos y vagina.

Estas piezas, que hacen notorios los senos y la vagina, además de mostrarnos grandes muslos, trataban de representar la fertilidad, la cual era fundamental en una zona como Acámbaro, la cual, aunque es favorecida por las lluvias también tienen intensos periodos de sequía, con lo cual, las súplicas por la fertilidad, fuera en animales, en plantas o en humanos fue una de las peticiones constantes y, por ende, su cuidado y atención era elementos primordiales para los grupos.

La cultura Chupícuaro es una de las más estudiadas y mejor conocidas de la gran variedad de sociedades que se establecieron en el Occidente de México. Su desarrollo se llevó a cabo en la zona de Acámbaro en Guanajuato y las áreas colindantes de Querétaro, si bien, su desarrollo se llevó a cabo desde el 600 a.C. hasta el 450 d.C., fue en el Preclásico tardío, durante la fase Chupícuaro Reciente (400 a.C.-100 d.C.)  en la cual tuvo su mayor esplendor.

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