Figurilla tipo “galleta” de mujer con niña en brazos | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla tipo “galleta” de mujer con niña en brazos | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla tipo “galleta” de mujer con niña en brazos | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla

Figurilla tipo “galleta” de mujer con niña en brazos

Cultura Mexica
Región Valle de México
Período Posclásico tardío
Año 1250-1521 d.C.
Técnica

Barro moldeado, estucada y con pintura poscocción

Medidas 8.83   x 5.14  x 1.9  cm
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1496
Investigador

Descripción

Cada cultura aprende a moldear el barro de una manera única. Con las manos transforman una masa amorfa en una pieza que supera los límites de la realidad. Estas formas de hacer, estas tradiciones, que se pasan de generación en generación nos permiten muchas veces darle a una pieza una identidad cultural y temporal.

            Este es el caso de la pieza 1496 de la colección del Museo Amparo. Ella representa a una mujer de pie, sosteniendo a una figura femenina más pequeña que se representa también de manera vertical. La cabeza es redonda, con una nariz prominente y pequeñas concavidades en la zona de la boca y de los ojos. En la parte superior tiene dos protuberancias que se proyectan hacia los lados, simulando el trenzado que se realizaba con una tela y que recibía, según fray Alonso de Molina, el nombre de axtlacuilli.

            El torso de la figurilla es recto de una forma cuadrada y en la parte superior surgen dos medias esferas representando los senos de la mujer. El brazo derecho se proyecta hacia los lados y después se dobla en un ángulo de 90 grados y se posa sobre la cintura.

            En la zona inferior una forma trapezoidal simula la falda de la mujer y, en el sitio donde se apoyaba la mano derecha, se observa un ligero abultamiento de la pieza, simulándose con ello el cinturón. Por último, debajo de la falda emergen dos grandes prismas con el extremo redondeado, representándose unos pies desproporcionados que ayudan a la figura de la mujer a mantenerse erguida.

Por otro lado, la figurilla que sostiene la mujer es considerablemente de un tamaño menor, de poco más de un tercio del tamaño de la figura principal. Pero, a pesar de ello, mantiene los mismos rasgos que la anterior forma femenina, aunque tratados con un detalle menor.  La cabeza es esférica, aunque la parte central se proyectan hacia enfrente simulando la nariz. Los detalles del cabello, aunque están presentes, se muestran de una manera más generalizada. Así, se distingue en la parte superior tres grandes semicírculos que representan el peinado axtlacuilli característico.  El torso de la pieza también mantiene una forma cuadrangular con dos pequeñas esferas simulando los senos y se distingue el brazo izquierdo doblado a 90 grados, mientras que el derecho, debido a que la pieza se funde con el torso de la figura principal, no se representa. Por debajo del pecho se encuentra una forma rectangular prominente que representa la mano de la mujer principal, con lo cual simula que la está sosteniendo. Por debajo de la mano se observan dos pequeños prismas simulando los pies.

En el contorno de la pieza se distinguen pequeñas rebabas de arcilla. Como se puede observar claramente en el cabello, el cuello de la figura principal, la zona entre los pies de la pequeña figura, en la falda de la mujer principal y en los enormes pies de la mujer. Todo ello nos indica que la pieza fue elaborada en molde y se corrobora al ver la parte posterior de la pieza, donde se encuentran digitaciones que evidencian la presión que se ejerció para que la masa de arcilla tomara la forma que estaba contenida en el molde. Ello creo una de las formas más características de este tipo de piezas, ya que, si la vemos de perfil, se aprecia que mantiene el mismo grosor, manteniéndose plana, de ahí que se le nombre a este tipo de piezas “de galleta”.

Como se pudo observa, la pieza tiene pocos elementos en relieve que ayuden a producir una identidad de la figurilla y esto se debe a que después de la cocción se colocaba una capa de estuco y sobre ella se pintaba con color negro y azul, los detalles de la figura. Lamentablemente, la pieza presenta un alto grado de perdida de la capa de estuco, lo cual impide discernir la identidad de la figurilla y solamente se puede relacionar de manera general con la maternidad y, por tanto, con la fertilidad.

Cada cultura aprende a moldear el barro de una manera única. Con las manos transforman una masa amorfa en una pieza que supera los límites de la realidad. Estas formas de hacer, estas tradiciones, que se pasan de generación en generación nos permiten muchas veces darle a una pieza una identidad cultural y temporal.

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