Aplicación en forma de almena | El Tiempo en las Cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Aplicación en forma de almena | El Tiempo en las Cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Aplicación en forma de almena | El Tiempo en las Cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Aplicación en forma de almena | El Tiempo en las Cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Aplicación en forma de almena | El Tiempo en las Cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Aplicación en forma de almena | El Tiempo en las Cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Región Valle de México
Período Posclásico tardío
Año 1250-1521 d.C.
Técnica Barro modelado, alisado y con bajo relieve.
Medidas 2.7   x 3.4  cm
Ubicación Piezas de Arte Prehispánico en diálogo
Investigador

Descripción

En el mundo existen formas geométricas que son comunes a la cultura y que son muy ocupadas. Es poco probable que encontremos una sociedad que no utilice el círculo o el cuadrado dentro de sus creaciones artísticas y casi imposible que no les dé un significado ritual. En cambio, existen otras formas que fueron menos generalizadas y que podemos encontrarlas en una u otra cultura. Este es el caso del trapecio, el cual fue muy apreciado por las sociedades del Posclásico tardío e, incluso, esta forma era utilizada en varias de las estructuras que estaban revestidas con poder. Así, los templos en la parte superior de los techos tenían almenas trapezoidales e, incluso, el altar donde se depositaban las ofrendas tenía esta forma. Además, los platos, braseros, incensarios, cajetes, por mencionar solo algunas vasijas, utilizaban esta figura geométrica.

            En el caso de la pieza 55 de la colección del Museo Amparo corresponde a una aplicación con forma almenada. Su elaboración fue hecha con molde, es decir, los diseños estaban grabadas al negativo en una pieza y a la hora de colocar la arcilla en ella, se pasó el diseño al barro, quedando en relieve los huecos y hundidas las partes que estaban resaltadas en el molde. La aplicación de este método se puede distinguir en la parte posterior de la pieza, donde se aprecia cómo se colocó una gruesa porción de barro y con los dedos se fue presionando sobre el molde, haciendo que la figura se marcara en la arcilla y la presión fue tal que, incluso hoy, es posible distinguir las digitaciones que el artesano realizó para que la figura quedara marcada.

            La pieza que resultó de este trabajo tiene un contorno almenado compuesto por dos trapecios que están unidos en su lado más angosto. Esta pieza tiene una gruesa pared que rodea tres de sus lados, pero en la parte inferior no presenta dicha superficie, lo cual dificulta identificar la función de la pieza.

            La decoración es muy sencilla y está dividida en dos franjas. La superior está compuesta por tres triángulos, dos remetidos y uno resaltado en el centro, caracterizándose los sumidos por presentar en su interior un círculo realzado. Por otra parte, la sección inferior es más sencilla y está compuesta por un trapecio excavado con cuatro círculos salientes. Llama la atención de esta sección que los círculos están invadidos por la pasta de la banda inferior, lo cual se puede deber a que la arcilla no alcanzó a tomar la forma completa del molde u otra figura que estaba en la parte inferior (como una vasija) invadió los diseños excavados y tapó las oquedades.

            Al carecer de la parte inferior de esta pieza, sólo nos queda aventurar la forma completa del objeto. Es posible que fuera el techo de una maqueta (representación de un templo miniatura) y que los círculos inferiores significaran la importancia de la edificación. También es probable que se trate de una aplicación que se encontraba en el borde de un brasero y eso explicaría que el barro que se ocupó para unir la forma a la pieza borrara parcialmente la decoración inferior de la almena. Incluso es probable que se trate de un soporte de un cajete trípode y que, al unir la almena a la forma de la vasija, el barro que acoplaba ambas piezas borrara parte del diseño del soporte. Esto, aunque es una opción, es poco probable ya que es más común encontrar soportes almenados sólidos e incluso, cuando estos se rompen, el soporte se queda con parte del fondo y de la base de la vasija, elementos que no encontramos en esta pieza.

A pesar de esta incógnita, la pieza ayuda a evidenciar lo generalizado que estaba el uso de las formas trapezoidales y almenadas en el Posclásico tardío, usándose en cosas tan grandes como adornos de las techumbres hasta soportes de vasijas.

En el mundo existen formas geométricas que son comunes a la cultura y que son muy ocupadas. Es poco probable que encontremos una sociedad que no utilice el círculo o el cuadrado dentro de sus creaciones artísticas y casi imposible que no les dé un significado ritual. En cambio, existen otras formas que fueron menos generalizadas y que podemos encontrarlas en una u otra cultura. Este es el caso del trapecio, el cual fue muy apreciado por las sociedades del Posclásico tardío e, incluso, esta forma era utilizada en varias de las estructuras que estaban revestidas con poder. Así, los templos en la parte superior de los techos tenían almenas trapezoidales e, incluso, el altar donde se depositaban las ofrendas tenía esta forma. Además, los platos, braseros, incensarios, cajetes, por mencionar solo algunas vasijas, utilizaban esta figura geométrica.

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