Cuchillo o punta de lanza (fragmento) | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cuchillo o punta de lanza (fragmento) | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla

Cuchillo o punta de lanza (fragmento)

Cultura Maya
Región Desconocida
Período Clásico
Año 250-909 d.C.
Técnica

Pedernal trabajado y tallado por percusión

Medidas 16   x 6.8  cm
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1621
Investigador

Descripción

Cuchillo de pedernal fraccionado que mide 16 cm, lo que permite suponer que si le falta la mitad o más, debió medir más de 30 cm de alto. Este dato permite especular sobre la posibilidad de que el cuchillo fuese concebido desde el principio con un uso puramente ceremonial, precisamente por el tamaño del mismo, pues hay cuchillos que alcanzan hasta los 60 cm de largo y que efectivamente han sido hallados en escondites como ofrendas.

Además, a simple vista no parecen detectarse huellas de uso, dato que aumenta las posibilidades de que fuera pensado como un cuchillo ritual. A todo esto, se une que el objeto está perfectamente seccionado, aparentemente de un solo golpe, como se realizaba para conseguir “matar” a los objetos, si este fuera el caso, se habría perdido la otra sección del cuchillo.

En muchas ciudades mayas se han localizado ofrendas individuales o en conjunto formadas por cuchillos de pedernal, de obsidiana y excéntricos, desde el período Preclásico hasta el Posclásico. Estos depósitos se llevaban a cabo cuando terminaba la función de un edificio y se cerraba o tapaba, se llaman ritos de finalización.

También sabemos de las ceremonias de dedicación, donde también se depositaban ofrendas de este tipo, a veces en cajas. Eran ceremonias acompañadas de danzas y música, como se ve en la Estela 9 de Oxkintok, Yucatán, donde dos personajes nobles danzan con una caja en la mano. Todavía muchos grupos mayas guardan sus objetos más poderosos en cajas y envueltos en bultos sagrados, lo que recuerda a los retratos de los antiguos mayas exhibiendo bultos en los dinteles de Yaxchilán y Bonampak.

Sin lugar a dudas, esas ofrendas ceremoniales de dedicación o finalización de edificios debieron estar cargadas de simbolismo y sacralidad.

En muchos de los casos los objetos pueden ser “matados” mediante roturas intencionales, como pudo ser la del cuchillo que estamos analizando, aunque el corte está tan exageradamente limpio que parece reciente, pero en caso de que la rotura fuera intencional y antigua, debe de interpretarse como una forma de sacrificio ritual o “muerte” del objeto. En América, de forma generalizada, los instrumentos, imágenes y cualquier objeto producido por el hombre es susceptible de poseer alma o vida. En este sentido, el objeto debe ser partido para perder esa vida y así ser sacrificado y morir.

Aún hoy se sigue practicando este ritual entre los grupos mesoamericanos, en especial se renuevan los objetos de barro en ceremonias concretas de manera anual, por ejemplo en Día de Muertos. Estos rituales en los que se da muerte a los objetos se remontan al Paleoindio y no son exclusivos de América, también se llevaban a cabo durante el Neolítico en algunas regiones de Europa.

Con todo lo expuesto, sólo se puede especular sobre la función y procedencia de este objeto sin contexto arqueológico. Por un lado, pudo haber formado parte del ajuar funerario de un soberano y por otro, pudo haber sido un objeto ceremonial que se depositó siguiendo los rituales de dedicación o finalización de algún edificio relevante.

Cuchillo de pedernal fraccionado que mide 16 cm, lo que permite suponer que si le falta la mitad o más, debió medir más de 30 cm de alto. Este dato permite especular sobre la posibilidad de que el cuchillo fuese concebido desde el principio con un uso puramente ceremonial, precisamente por el tamaño del mismo, pues hay cuchillos que alcanzan hasta los 60 cm de largo y que efectivamente han sido hallados en escondites como ofrendas.

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