Figurilla de Personaje sentado con cabeza rapada y mechones | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla de Personaje sentado con cabeza rapada y mechones | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Figurilla de Personaje sentado con cabeza rapada y mechones | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla

Figurilla de Personaje sentado con cabeza rapada y mechones

Cultura Tlatilco
Estilo Tlatilco, Tipo D1
Región Valle de México
Período Preclásico Medio, Fase Manantial.
Año 1000 – 800 A. C
Técnica

Barro, modelado, inciso, pastillaje. Engobe blanco, pigmento rojo.

Medidas 5.7   x 4.2  x 3.4  cm
Ubicación Bóveda
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 596

Descripción

Resulta interesante observar en las series de figurillas procedentes de la época Preclásica cómo la uniformidad de las convenciones y estilos de las piezas se matizaron de forma individual con un acento que personaliza cada representación. Aun cuando es común que no se muestren ropas y que particularmente las orejeras sean claramente homogéneas, muchas veces es a través de elaborados tocados o complejos peinados que se aporta un carácter personal a cada figurilla.

El personaje representado aquí se encuentra sentado con las piernas cruzadas en una posición tipo “flor de loto” con el pie izquierdo sobre la pierna derecha y con las manos descansando sobre los muslos. Las manos se encuentran señaladas por incisiones que indican los dedos y la muñeca; en contraste, los pies se encuentran marcados únicamente por un pequeño doblez en el barro.

La figura es posiblemente femenina, tiene el abdomen ligeramente redondeado y los pezones señalados con pequeñas esferas de barro aplicadas; sin embargo, no se observan rasgos evidentemente femeninos o signos de embarazo como en otras piezas de esta colección, tal es el caso de la forma de los pechos.

Aunque la mayoría de las figurillas de este estilo mantienen una posición de pie y erguida, este ejemplar como otros de la colección se encuentra sentado. No obstante conserva también un rasgo característico del tipo D1 con el ombligo señalado por un fino punzonado circular.

Destaca en esta pieza que, aunque presenta elementos fisonómicos propios de las figurillas de la fase Manantial, como los ojos formados por una incisión con la pupila punzonada, así como la nariz triangular, la boca es mucho más delgada y está marcada por una delgada línea. La deformación craneana que presenta parece corresponder más con estilos de épocas más tempranas, como la fase Ayotla, y que se encuentra bien representada en las figurillas del tipo Pilli con una frente abultada y prominente.

Además de la deformación craneana, el rasgo más destacado de esta pieza con respecto a otras del mismo estilo, es el peinado que aunque inusual, suele encontrarse en figurillas del tipo D1. En este caso, resulta claro que no se observan las finas trenzas laterales de otras piezas, sino que la cabeza se encuentra rasurada en una franja que va desde la frente hasta la nuca, generando dos gruesos mechones de cabello que caen a los lados de la cara y sobre los hombros, acentuando la deformación del cráneo.

No sobra decir que esta figurilla no lleva representados atavío ni ajuares; pero tuvo como acabado una fina capa de engobe blanco o amarillo claro y aún conserva restos de pigmento rojo, particularmente en la cabellera y en el cuerpo, que formaron parte de la decoración de este personaje y debajo de los cuales se observa el color oscuro del barro con que fue manufacturado. Presenta además una coloración negra que posiblemente tenga que ver con el depósito de la pieza.

Lo que destaca y particulariza esta pieza es la peculiar posición sedente en que se representó a este individuo, además de que se le dotó de detalles aún más distintivos como el arreglo de su cabello; esto permite observar que una tarea constante en la labor de los artistas del Preclásico fue imprimir en el barro la cotidianeidad a través de individuos tan únicos como este.

Resulta interesante observar en las series de figurillas procedentes de la época Preclásica cómo la uniformidad de las convenciones y estilos de las piezas se matizaron de forma individual con un acento que personaliza cada representación. Aun cuando es común que no se muestren ropas y que particularmente las orejeras sean claramente homogéneas, muchas veces es a través de elaborados tocados o complejos peinados que se aporta un carácter personal a cada figurilla.

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