Personaje con collar en espiral  | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Personaje con collar en espiral  | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Centro de Veracruz
Región Costa del Golfo
Período Clásico
Año 300-900 d.C.
Técnica

Barro moldeado

Medidas 11.7   x 6.4  x 7.1  cm
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 89
Investigador

Descripción

La concha en algunas sociedades mesoamericanas fue representada por medio de una espiral que equivale a una forma dinámica que simboliza vida, desarrollo, evolución y movimiento; la espiral está relacionada de manera simbólica con los fenómenos naturales, es decir, con los movimientos rotatorios de los astros, entre los que destacan el sol, la lluvia, el aire y principalmente el viento. La espiral se encuentra en la morfología de las conchas marinas y los caracoles cortados, materiales que se utilizaron principalmente con fines ornamentales, como la confección de las cuentas de collares, y que además fueron un elemento natural con un simbolismo muy apreciado por los mesoamericanos. Las espirales cuadradas o redondas tienen una significativa presencia en las representaciones gráficas prehispánicas, un ejemplo de ello son los códices, donde representan al agua (Ballestas, 2015).

En el México prehispánico, las conchas llegaron a convertirse en un elemento suntuoso que indicaba diferencias sociales, fueron usadas también en la fabricación de instrumentos musicales y como productos de intercambio. En los ámbitos simbólico y ritual, las conchas llegaron a tener una asociación con el agua (al igual que las espirales), con deidades relacionadas con este elemento, así como con el linaje y con el poder (Malbrán, 2009).

La presente figurilla es una pieza completa de tamaño pequeño. De su rostro sobresale el objeto que está colocado en su nariz a manera de nariguera; al parecer no tiene cabello. En su cabeza lleva un tocado compuesto por una serie de líneas incisas, posiblemente se traten de plumas. Sus orejas son largas, mismas que portan orejeras circulares de las que sale un adorno triangular largo. Presenta además un collar del que resalta su adorno central a manera de espiral, probablemente se trate de una concha.

Es un personaje robusto porque sobresale su estómago. Su brazo derecho está agarrado a su cintura, mientras que su brazo izquierdo está situado a un costado de su cuerpo. Porta un taparrabo o maxtlatl que le llega hasta los pies. La piel del personaje está representada por pequeñas líneas incisas verticales.

En la parte inferior trasera lleva un soporte que permite sostener a la figurilla, y que al mismo tiempo presenta un orificio rectangular, por lo que fue usada como silbato. Por sus atavíos, fue un personaje que perteneció a la élite.

La concha en algunas sociedades mesoamericanas fue representada por medio de una espiral que equivale a una forma dinámica que simboliza vida, desarrollo, evolución y movimiento; la espiral está relacionada de manera simbólica con los fenómenos naturales, es decir, con los movimientos rotatorios de los astros, entre los que destacan el sol, la lluvia, el aire y principalmente el viento. La espiral se encuentra en la morfología de las conchas marinas y los caracoles cortados, materiales que se utilizaron principalmente con fines ornamentales, como la confección de las cuentas de collares, y que además fueron un elemento natural con un simbolismo muy apreciado por los mesoamericanos. Las espirales cuadradas o redondas tienen una significativa presencia en las representaciones gráficas prehispánicas, un ejemplo de ello son los códices, donde representan al agua (Ballestas, 2015).

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