El tiempo en las cosas II. Salas de Arte Contemporáneo
Personaje ricamente ataviado | El tiempo en las cosas II. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Personaje ricamente ataviado | El tiempo en las cosas II. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Personaje ricamente ataviado | El tiempo en las cosas II. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Personaje ricamente ataviado | El tiempo en las cosas II. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Personaje ricamente ataviado | El tiempo en las cosas II. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Personaje ricamente ataviado | El tiempo en las cosas II. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla

Personaje ricamente ataviado

Región Costa del Golfo
Período Clásico
Año 300-900 d.C.
Técnica Barro moldeado
Medidas 20.8   x 18.8  x 7.7  cm
Ubicación Salas de Arte Contemporáneo. Piezas Prehispánicas
Investigador

A inicios del Clásico en el Centro de Veracruz se dan una serie de cambios a nivel sociopolítico, debido a que la clase gobernante organizaría a la población para edificar grandes espacios arquitectónicos, formar redes de comercio a distintas escalas y manufacturar estelas. Posiblemente el poder de los gobernantes radicó en el atractivo del juego de pelota, un elemento de cohesión social cuyas canchas se localizaron en los espacios principales de los sitios de mayor jerarquía, mismas que estuvieron asociadas a las pirámides más altas, la presencia de yugos y hachas, la decoración de volutas entrelazadas y la iconografía asociada a la decapitación. Desde esta perspectiva, el ritual del juego de pelota fungió como una religión de Estado controlada por la élite, debido a que esta última patrocinaba la construcción de la cancha, organizaba el juego y oficiaba el ritual mismo que estaba ligado a la noción de fertilidad (Daneels, 2012a).

Las figurillas antropomorfas para el Clásico son muy variadas y representan distintos niveles dentro de la sociedad jerarquizada, mismos que pueden ser percibidos mediante los atuendos, los atributos y las posiciones que presentan. De esta manera, se han hallado dentro del registro arqueológico desde gente del común hasta miembros de la élite ricamente ataviados, así como gobernantes sentados en tronos blandiendo cetros o insignias de poder y seres ornamentados con los elementos propios de alguna divinidad (Daneels, 2012b).

Entre los elementos que marcaban distinciones jerárquicas en las sociedades mesoamericanas se encuentran el tipo de prendas de vestir y los adornos, como la joyería, los tocados elaborados (en algunos casos presentaron plumas, cuentas de jade y la representación de diversas divinidades), los pendientes sobre el pecho, las posturas y los gestos (Gallegos y Gómez, 2006).

Por su tocado y las joyas que porta, el personaje que aquí se muestra debió haber pertenecido a una clase privilegiada. El rostro presenta restos de pintura crema; las pupilas de los ojos y la zona alrededor de los labios tienen pintura negra (chapopote). Porta orejeras circulares.

Presenta un tocado muy elaborado, una parte se encuentra cubierto de chapopote; los elementos centrales parecen representar flecos que salen del propio tocado, en la parte inferior del mismo hay una banda de piedras semiesféricas que probablemente representen joyas y resalten su calidad como personaje de alto rango.

A pesar de que el cuello se encuentra fragmentado, se puede distinguir un collar compuesto por cuentas semiesféricas y rectangulares.

A inicios del Clásico en el Centro de Veracruz se dan una serie de cambios a nivel sociopolítico, debido a que la clase gobernante organizaría a la población para edificar grandes espacios arquitectónicos, formar redes de comercio a distintas escalas y manufacturar estelas. Posiblemente el poder de los gobernantes radicó en el atractivo del juego de pelota, un elemento de cohesión social cuyas canchas se localizaron en los espacios principales de los sitios de mayor jerarquía, mismas que estuvieron asociadas a las pirámides más altas, la presencia de yugos y hachas, la decoración de volutas entrelazadas y la iconografía asociada a la decapitación. Desde esta perspectiva, el ritual del juego de pelota fungió como una religión de Estado controlada por la élite, debido a que esta última patrocinaba la construcción de la cancha, organizaba el juego y oficiaba el ritual mismo que estaba ligado a la noción de fertilidad (Daneels, 2012a).

Obras de la sala

El tiempo en las cosas II. Salas de Arte Contemporáneo