Rostros con tocado y orejeras | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Rostros con tocado y orejeras | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
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Rostros con tocado y orejeras | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Rostros con tocado y orejeras | El tiempo en las cosas. Salas de Arte Contemporáneo | Museo Amparo, Puebla
Región Costa del Golfo
Período Clásico
Año 300-900 d.C
Técnica Barro moldeado y modelado
Piezas por lote 2
Medidas 13.2   x 15.1  x 10  cm
Ubicación Salas de Arte Contemporáneo. Piezas Prehispánicas
Investigador

Descripción

 El uso de orejeras como parte del adorno corporal fue un distintivo de pertenencia a la élite en Mesoamérica; su utilización se remonta al Preclásico temprano, mismo que consistía en la perforación del lóbulo de las orejas (Vela, 2015).

Existieron dos tipos básicos de orejeras, por un lado, las que se insertaron de manera sencilla en el lóbulo, y por otro, las que estaban formadas tanto por la orejera como por un elemento tubular que atravesaba la misma y del que podían colgar elaborados remates (Vela, 2015).

Respecto a las cuestiones simbólicas, los adornos en labios y orejas tenían como destino la socialización de los individuos. Entre varias culturas antiguas situadas alrededor del mundo, la perforación de las orejas tenía la función de asignarles a los individuos un estatuto como nobles o guerreros; de igual manera, en el caso de los hombres, dicha perforación estaba en relación con el comienzo de su fertilidad (Olivier, 2015).

A manera de ejemplo, en el caso de la sociedad mexica para el Posclásico, gracias al registro de las fuentes documentales, se sabe que los niños y las niñas vinculados a la élite pasaban por una ceremonia en las que sus orejas eran horadadas, misma que ha sido interpretada como un rito de paso que indicaría el acceso a un nuevo estatuto. Dicha perforación practicada en los infantes permitiría que, en un futuro, ya convertidos en jóvenes, pudieran usar orejeras (Olivier, 2015).

Es de destacar la variedad de materias primas en la que fueron manufacturadas dichas prendas en todo el territorio mesoamericano, como jadeíta, obsidiana, ámbar y turquesa.

Los dos rostros de las figurillas aquí expuestas se caracterizan por presentar grandes orejeras circulares y tocados de dimensiones considerables. Ambas representaciones son huecas, podrían ser femeninas y miembros de un rango alto dentro de la jerarquía social.

Uno de los rostros (fig. 29) parece llevar fleco en su frente, encima del cual se encuentra un tocado compuesto por un elemento circular grueso, encima de éste hay una tira enrollada a manera de trenza; en la parte central del cráneo y como parte del tocado, hay un elemento rectangular puesto de manera horizontal, aunque sus extremos se encuentran muy fragmentados, sobre este elemento está colocado un material semiovalado, posiblemente represente una piedra de gran valor.

El otro personaje (fig. 31) también parece llevar un fleco en su frente, sobre el que está colocado un tocado circular con una banda que tiene pequeñas perforaciones circulares alrededor de la misma, detrás de esta banda hay un pequeño fragmento rectangular en el centro, y dos elementos semicirculares en los laterales con perforaciones al igual que la banda frontal. En el fragmento del cuello se distingue parte de un collar compuesto por cuentas circulares, posiblemente de jadeíta.

 El uso de orejeras como parte del adorno corporal fue un distintivo de pertenencia a la élite en Mesoamérica; su utilización se remonta al Preclásico temprano, mismo que consistía en la perforación del lóbulo de las orejas (Vela, 2015).

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