Mujer de pie con brazos al frente | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Mujer de pie con brazos al frente | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Mujer de pie con brazos al frente | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Mujer de pie con brazos al frente | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Tumbas de tiro
Estilo Tuxcacuesco-Ortices
Región Jalisco
Período Preclásico tardío-Clásico temprano
Año 300 a.C.-600 d.C.
Técnica

Barro modelado, con pastillaje e incisiones

Medidas 20.5   x 6  x 3.3  cm
Ubicación Sala 3. Cuerpos, rostros, personas
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 817
Investigador

Descripción

Dentro de la unidad radical en el gran estilo del arte cerámico de la cultura de las tumbas de tiro, las abundantes variantes zonales presentan notables rasgos particulares. El atuendo compuesto por un lienzo que pasa entre las piernas y es sostenido por una faja atada a la cintura con una especie de delantal al frente, que igualmente puede ser un doblez del mencionado lienzo, aparece en el estilo Tuxcacuesco-Ortices, ubicado en el sur de la región ocupada por esta cultura.

En el formato escultórico, dicho estilo se presenta en piezas sólidas y múltiples variantes. Sobre esa prenda típica de la indumentaria masculina en el resto de Mesoamérica, en particular aquí sobresale que se vea también en imágenes femeninas. Su nombre en náhuatl es máxtlatl.

En lo inmediato, en el acervo del Museo Amparo existen otras esculturas femeninas del estilo Tuxcacuesco-Ortices que portan máxtlatl. Se plasmó con mayor detalle que en la pieza en la que nos centramos, desportillada por detrás y que ha perdido una porción del lienzo plegado, en la parte delantera, éste se ve como una sección triangular. Asimismo, comparten las líneas incisas en las piernas, las cuales representan pintura o tatuajes.

En esta figura tanto la decoración del lienzo, como sus pliegues y el ornamento de las piernas se indican con el mismo tratamiento técnico, incisiones. Para la identificación de lo que representan, son importantes los ejercicios de comparación en amplios corpus de piezas. Otras del mismo estilo, femeninas y masculinas muestran líneas pintadas en la cadera y las piernas, pudieran tomarse como un pantaloncillo, no obstante, algunas exhiben claramente los genitales relevados, de ahí que deduzco que se trata de pintura temporal o permanente. Sus significaciones son enigmáticas, en principio cabe pensar en embellecimiento o en atributos de ciertas actividades, edades o grupos.

Los distintos rasgos estilísticos zonales pudieran corresponder con diferencias lingüísticas entre las comunidades que integraron la cultura de las tumbas de tiro, la diversidad de lenguas en la región se registra claramente en el siglo XVI y es altamente probable que siglos atrás la situación fuera semejante, se trata de idiomas de la familia yutoazteca. En ese orden de ideas, es posible inferir que además del máxtlatl, otro rasgo propio de la población de la actual zona de Colima es el cabello de corte recto a los lados de la cara, el artista dio importancia al peinado de la mujer que vemos, se divide en dos secciones: una lisa con un mechón largo en la parte posterior y otra corta con incisiones que señalan cabellos lacios. Sin duda, es uno de sus atributos identitarios.

Las pantorrillas resaltadas parecen un gesto peculiar del ceramista que modeló la pieza, creando, junto con el cuerpo delgado, alto y erguido, una imagen atlética. De algunas figuras que visten este tipo de prendas, sin que se vean con esta especial constitución física, se ha propuesto que sean jugadoras de pelota, sin embargo, en ellas no detecto instrumentos, atavíos especiales o actitudes dinámicas que señalen dicha actividad y en las maquetas escultóricas con escenas del juego tampoco identifico mujeres jugando en la cancha, únicamente se les ve como espectadoras. En todo caso, advierto que la apariencia esbelta y juvenil es una cualidad del prolífico estilo Tuxcacuesco-Ortices, en su modalidad realista, tanto en piezas alisadas, como ésta, y en las que además fueron finamente pulidas y muestran engobe rojo-naranja. 

En la actualidad, la función más reconocida de este tipo de obras es la funeraria, acompañando a los muertos, sea en tumbas de tiro –de ahí el nombre de la cultura- o en fosas sencillas, en donde se colocaron entierros primarios, secundarios, individuales, colectivos, completos o fragmentados. La información de antropología física es mínima, pero en cuanto a las ofrendas cerámicas predominan vasijas y esculturas. Por el carácter portátil de estas piezas, no es raro que integren grupos, que en el caso de los humanos pudieran, tentativamente, configurar distintas imágenes de un mismo individuo, imágenes de varios individuos asociados por lazos familiares o de grupo e incluso escenas narrativas.

Por último, en la superficie monocroma de la escultura se observan numerosas manchitas texturizadas irregulares negras, las cuales son depósitos de mineral conformados en el sitio de su procedencia, seguramente un ámbito mortuorio.

Dentro de la unidad radical en el gran estilo del arte cerámico de la cultura de las tumbas de tiro, las abundantes variantes zonales presentan notables rasgos particulares. El atuendo compuesto por un lienzo que pasa entre las piernas y es sostenido por una faja atada a la cintura con una especie de delantal al frente, que igualmente puede ser un doblez del mencionado lienzo, aparece en el estilo Tuxcacuesco-Ortices, ubicado en el sur de la región ocupada por esta cultura.

Otras piezas de la sala