Vasija zoomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Vasija zoomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Vasija zoomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Vasija zoomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Vasija zoomorfa | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Zapoteca
Región Oaxaca
Período Clásico
Año 200-900 d.C.
Técnica

Barro modelado, pastillaje con incisiones

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1297
Investigador (es)

Descripción

Durante la época Clásica, es decir, entre el 200 y el 650 d.C., se produjo un tipo de vasijas con forma de ollas globulares, en las que se esculpen cabezas de animales adosadas a la olla que forma al mismo tiempo el cuerpo. Muy comunes son las vasijas con cabeza de perro en diversas culturas de la época Clásica. En el Occidente de México, en Teotihuacán y el estado de Puebla, se produjeron ollas con este motivo. Son abundantes estas vasijas con perro con cabeza con arrugas, lo que ha valido para interpretar que se trata de perros viejos, pues se representan al igual que las personas ancianas, con arrugas muy prominentes como las de la imagen.

Son conocidas las vasijas con formas de perro del famoso barro Anaranjado Delgado. Los perros aparecen enroscados siguiendo la forma de la vasija. Entre los zapotecos del Clásico también se han encontrado estas ollas.

Esta vasija está finamente modelada y terminada con un ligero bruñido, su textura contrasta con el acabado de la cabeza esculpida adosada a la olla, en donde los rasgos son hechos con algún instrumento puntiagudo, con trazos burdos y un poco apresurados, para marcar las arrugas de la frente y las mejillas del cánido. Sus ojos, hechos con pastillaje, sobresalen como dos óvalos sobre la cara. Los cuatro soportes como pequeñas protuberancias sostienen la olla y toman la forma de las cuatro patas del cánido cuya forma continúa con líneas esgrafiadas sobre la pared redondeada.

El tipo de barro y el acabado parecen imitar a las vasijas con el famoso y preciado barro Anaranjado Delgado; sin embargo, en esta vasija zoomorfa, el barro es muy diferente, no solamente por la textura sino por el color. La textura del Anaranjado Delgado es muy tersa y suave y normalmente la calidad de este barro es tan buena que pueden hacerse paredes muy delgadas sin que se quiebren con la cocción. En esta olla, por el contrario, el barro se aprecia más burdo y granuloso, las paredes no son muy delgadas en el cuello y en las paredes globulares se adelgazan pero algunos orificios dejan ver su fragilidad.

El color del barro, por su lado es muy diferente. En esta olla es de  color café y toma un tono un poco más obscuro por el ligero bruñido que se mencionó, pero tiene adherido algún tipo de material, algún pigmento mezclado con barro, que hace que en algunas zonas luzca anaranjado.

Estas vasijas se han encontrado normalmente en contextos funerarios, es decir, enterradas junto con personas de cierta importancia social. Las vasijas en forma de perro que tienen cualidades escultóricas, muy posiblemente se colocaban en tumbas por el rol que tenía el perro en las antiguas culturas mesoamericanas, como compañero del ser humano en su camino hacia el mundo de los muertos.

Durante la época Clásica, es decir, entre el 200 y el 650 d.C., se produjo un tipo de vasijas con forma de ollas globulares, en las que se esculpen cabezas de animales adosadas a la olla que forma al mismo tiempo el cuerpo. Muy comunes son las vasijas con cabeza de perro en diversas culturas de la época Clásica. En el Occidente de México, en Teotihuacán y el estado de Puebla, se produjeron ollas con este motivo. Son abundantes estas vasijas con perro con cabeza con arrugas, lo que ha valido para interpretar que se trata de perros viejos, pues se representan al igual que las personas ancianas, con arrugas muy prominentes como las de la imagen.

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