Vasija antropomorfa con vertedera | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Vasija antropomorfa con vertedera | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Vasija antropomorfa con vertedera | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Vasija antropomorfa con vertedera | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Vasija antropomorfa con vertedera | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Vasija antropomorfa con vertedera | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Cultura Zapoteca
Región Valles centrales de Oaxaca
Período Preclásico tardío
Año 500 a.C.-200 d.C.
Técnica

Barro modelado con pastillaje e inciso

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1295
Investigador

Descripción

La vasija de barro gris con figuras modeladas y el asa vertedera vertical, como esta pieza, es una de las cerámicas características de la primera fase cerámica de Monte Albán. Se utiliza un barro gris bien colado y cocido y se elaboran las figuras mediante la técnica combinada del modelado a mano con pastillaje y la decoración de líneas incisas aplicadas, por lo general, antes de la cocción. En esta fase cerámica aún no aparecen las vasijas efigie características del arte zapoteco conocidas como “urnas funerarias zapotecas”, ni tampoco están presentes la mayoría de las deidades del panteón zapoteco.

Esta vasija tiene forma de un hombre en posición sedente con los brazos plegados y las manos posadas sobre la rodilla. La cabeza está finamente modelada en alto relieve, los miembros en bajorrelieve y se le agregan algunos detalles con líneas esgrafiadas. Se aprovecha la parte globular de la vasija para formar el cuerpo del personaje. No tiene ninguna decoración que represente su vestuario, solamente porta unas orejeras redondas. Su barbilla sobresaliente nos da la impresión de que el personaje es un anciano. Ésta es, junto con las líneas agregadas en la cara que indican arrugas, una convención pictórica para representar un anciano en varias culturas en Mesoamérica.

No tiene ningún rasgo destacado de algún dios, sin embargo, por el mechón de pelo atado en la frente y la forma de la boca como un pico prominente, podemos asociarlo como una versión arcaica del glifo Ñ. La forma básica de este glifo consiste en un rostro antropomorfo que lleva una máscara bucal (en nuestra vasija se sustituye con el pico), unas líneas atravesadas sobre el ojo (ausente en nuestro caso) y un mechón atado. Alfonso Caso e Ignacio Bernal asocian el glifo Ñ con el “Dios del moño en el tocado”. Por otra parte, existen varios ejemplos de la forma personificada del glifo Ñ descendiendo del glifo “Fauces del Cielo” en una serie de los relieves conocidos como las lápidas genealógicas zapotecas. En estas escenas, el personaje glifo Ñ representa los ancestros muertos.

La vasija de barro gris con figuras modeladas y el asa vertedera vertical, como esta pieza, es una de las cerámicas características de la primera fase cerámica de Monte Albán. Se utiliza un barro gris bien colado y cocido y se elaboran las figuras mediante la técnica combinada del modelado a mano con pastillaje y la decoración de líneas incisas aplicadas, por lo general, antes de la cocción. En esta fase cerámica aún no aparecen las vasijas efigie características del arte zapoteco conocidas como “urnas funerarias zapotecas”, ni tampoco están presentes la mayoría de las deidades del panteón zapoteco.

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