El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Jugador de pelota con cabeza deformada | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Jugador de pelota con cabeza deformada

Cultura Huasteca
Región Huasteca
Período Clásico
Año 200-900 d.C.
Técnica

Barro modelado con decoración incisa

Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 1172
Investigador

La Huasteca es un territorio verdaderamente enorme que en una proporción importante se extiende junto al litoral marino del Golfo de México ocupando las llanuras costeras de Veracruz, Tamaulipas y San Luis Potosí. Partido por incontables ríos ha sido por siglos hogar de pueblos con manifestaciones culturales contrastantes. Todos de habla huasteca y pertenecientes a un mismo sustrato étnico, no siempre dieron forma a expresiones plásticas similares.

Si bien la lengua favoreció su integración cultural a través del tiempo, hubo momentos y lugares donde tan antigua gente tomó partido por imitar los modelos de civilización de otros rumbos de Mesoamérica. Hubo casos tan extraordinarios como lo fue Cuatlamayan en San Luis Potosí, donde se optó por incorporar en el período Clásico una arquitectura que se alejaba de las formas tradicionales para dar paso a basamentos rectangulares de piedra que rematan con cornisas voladas, tal y como ocurre en los antiguos edificios de El Tajín y de donde podrían derivarse.

Sin embargo, la influencia política y cultural de esta gran metrópoli de la costa del Golfo pronto se redujo en la Huasteca para quedar concentrada en la cuenca del Tuxpan hasta el final de su civilización. Sus “andanzas” en aquel inmenso territorio de San Luis Potosí conforman por lo pronto un capítulo pendiente del México antiguo. En realidad, todavía es muy poco lo que sabemos de todo ello pero quizá se encuentre vinculado con la temprana introducción del juego de pelota desde el sur de Mesoamérica. La gente de El Tajín no era de habla huasteca, teenek como la llaman ahora los especialistas, pero todo indica que compartían en lo general una misma ideología que confluía –cuando menos– en el ritual del juego de pelota, cuya presencia en la Huasteca debe ser muy anterior a la época misma de expansión cultural de El Tajín.

La figurilla de barro que ahora nos ocupa es precisamente la representación de uno de estos jugadores de pelota ataviado para el ceremonial. Hay que llamar la atención sobre el modelado de la pieza, que aún conserva características típicas de la producción temprana de la cuenca del Pánuco: caderas muy marcadas, piernas excesivamente largas y brazos tan cortos que podrían parecer intencionalmente seccionados. Este modelo de la alfarería local es posible que se originara en el Formativo pero se transformará en el Protoclásico (ca. 300 d.C.) con la introducción de estos voluminosos cinturones como signo de tan importante culto.

Los yugos, conocidos con un nombre que no revela su antigua función, suelen tenerse como elementos propios de la cultura de El Tajín. Se trata de esculturas en piedra de estos mismos cintos que ocuparon un lugar destacado en la ideología del período Clásico. Es interesante observar la rodillera en la pierna izquierda y la particular construcción del rostro, extrañamente echado para atrás, pero con el cabello arreglado en forma tal que pareciera intentar volver a ganar altura. Es difícil saber si este último se trata de un rasgo estilístico o de un defecto real de fabricación. Con todo, es una figurilla excepcional puesto que se halla colocada justo en los tiempos en los que El Tajín comenzaría a ejercer una poderosa atracción cultural en territorios huastecos.

La Huasteca es un territorio verdaderamente enorme que en una proporción importante se extiende junto al litoral marino del Golfo de México ocupando las llanuras costeras de Veracruz, Tamaulipas y San Luis Potosí. Partido por incontables ríos ha sido por siglos hogar de pueblos con manifestaciones culturales contrastantes. Todos de habla huasteca y pertenecientes a un mismo sustrato étnico, no siempre dieron forma a expresiones plásticas similares.

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