Hombre de pie con los brazos sobre el pecho | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
Hombre de pie con los brazos sobre el pecho | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla

Hombre de pie con los brazos sobre el pecho

Cultura Tradición Mezcala
Región Cuenca del río Mezcala
Período Preclásico tardío, Clásico tardío
Año 500 a.C.-900 d.C.
Técnica

Piedra cortada, tallada y pulida

Medidas
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 469
Investigador

Descripción

Las representaciones antropomorfas son el tema más común en el arte de la tradición Mezcala. Es probable que estas figuras representen a los deudos del difunto: enterradas junto al cuerpo habrían tenido una función semejante a la de acompañantes del alma. Casi siempre se trata de figuras indefinidas, sin indicación apreciable de su sexo. Suelen interpretarse como hombres, pero hay que reconocer que esto no es totalmente seguro porque podría tratarse realmente de representaciones humanas genéricas o asexuadas.

Junto con las piezas con número de registro 446, 468 y 975, esta figura tiene los rasgos fundamentales de la lapidaria Mezcala, una fuerte abstracción que define el cuerpo y el rostro humanos con muy pocas líneas, de manera que no se advierten detalles anatómicos como las orejas, los labios o los dedos. La figura humana es en realidad un esquema estrictamente simétrico, logrado sobre todo con líneas rectas. La cabeza se inscribe dentro de la forma de un pentágono.

La abundancia de piedras de diferentes colores y grados de dureza en las sierras que encauzan el Balsas medio y sus afluentes otorgó a los artesanos de la región gran cantidad de materia prima para desarrollar el arte lapidaria. Los artesanos escogían piedras de un tamaño similar al de la figura que deseaban tallar, de manera que no tenían que desperdiciar mucho material. La forma general del bloque se lograba con algunas percusiones, pero la mayor parte de la talla es resultado del deslizamiento, a manera de lima, de una piedra que va desgastando el núcleo. Además, muchas líneas y cortes finales se producían con una cuerda tensada en un arco, a la manera de la segueta moderna.

Estas cuatro figuras tienen en común la postura de los brazos, aparentemente pegados al cuerpo, mientras que los antebrazos ascienden en diagonal hacia el centro del pecho. A diferencia de otras figuras humanas de la tradición Mezcala en las cuales algunas partes del cuerpo como los brazos y los ojos tienen cierto volumen, en estas piezas las formas se definen de manera negativa, por medio de incisiones. Los brazos y antebrazos no son resultado del volumen que queda entre dos incisiones, sino que son las incisiones mismas, a la manera de figuras esgrafiadas en una roca. Los ojos son también incisiones. La nariz sobresale muy levemente y la boca es una muesca apenas, aparentemente producida por unos cuantos deslizamientos del arco pulidor.

Las representaciones antropomorfas son el tema más común en el arte de la tradición Mezcala. Es probable que estas figuras representen a los deudos del difunto: enterradas junto al cuerpo habrían tenido una función semejante a la de acompañantes del alma. Casi siempre se trata de figuras indefinidas, sin indicación apreciable de su sexo. Suelen interpretarse como hombres, pero hay que reconocer que esto no es totalmente seguro porque podría tratarse realmente de representaciones humanas genéricas o asexuadas.

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