Los tronos y banquetas que se encuentran en varios de los edificios de Palenque, Yaxchilán y Piedras Negras, considerados como habitacionales o administrativos, sirvieron a los gobernantes para despachar los asuntos de Estado, o bien para realizar desde esta elevada superficie actos de carácter religioso, como se aprecia en varios de los tableros escultóricos, en la pintura mural y la cerámica policromada. Este respaldo de trono realizado sobre roca caliza se puede considerar hasta hoy como único en su género, pues las investigaciones arqueológicas no han reportado alguno similar. En él se representaron de manera excepcional y calidad escultórica a una mujer dispuesta de perfil, como la mayoría de las figuras de las estelas y dinteles, y un hombre barbado que presenta un tratamiento singular del cuerpo. Ambos personajes se encuentran en posición sedente con las piernas entrecruzadas, sus cabezas con deformación craneana del tipo tabular oblicua, como símbolo de belleza, denota su alta jerarquía social, lo mismo que la escarificación que el personaje masculino tiene en su mejilla. Lucen ataviados con tocados de plumas con un atado al centro y brazaletes en los brazos. Ambos están separados por una deidad que ha sido interpretada por algunos autores como Itzamná. A diferencia de muchas otras piezas, lo notable en ésta es su calado, lo que hace que los personajes sean esculturas de bulto en lugar de estar sujetos al plano posterior. La escena está enmarcada por elementos celestes y un texto jeroglífico con nombres y títulos, así como con la fecha equivalente a 749 después de Cristo. Sobre la frente de ambos personajes se encuentra un par de glifos. |
2 Sur 708, Centro Histórico, Puebla, Pue. México. C. P. 72000 |
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