Paleolítico
Se conoce como paleolítico al periodo comprendido entre las primeras herramientas fabricadas por homínidos y el establecimiento del hombre en aldeas sedentarias.
La variedad geográfica y los recursos naturales de Irán fueron ideales para acoger a las primeras migraciones de homínidos procedentes de África, hace 1.8 millones de años. Se sabe de la presencia de estos grupos gracias a los hallazgos de instrumentos tan eficaces, que su uso continuó mucho después de la sedentarización y que fueron, además, el principio de ciertos utensilios usados hasta hoy, como el cuchillo o el martillo.
Entre 250000 y 150000 a.C., el hombre de Neandertal se distribuyó por el territorio iraní, sobre todo en las cuevas de los montes Zagros, utilizadas como refugios temporales. Es notable que las rutas paleolíticas de migración continúan siendo usadas por algunos grupos nómadas.
Se practicó la caza de carneros, cabras, venados, gacelas, bisontes, caballos, onagros y jabalíes. También se han encontrado restos de leones, rinocerontes, hienas y leopardos. Hacia 40000 a.C. hay evidencias de campamentos permanentes de Homo sapiens, con vestigios culturales de contenido simbólico, como pendientes y otros adornos.
Neolítico
Durante el neolítico surgieron la agricultura, el pastoreo, la alfarería y otras actividades asociadas con el sedentarismo. Las deidades de la fertilidad ocuparon un lugar preponderante.
Alrededor del año 7000 a.C., los grupos cazadores-recolectores diseminados en el actual Irán empezaron a reunirse en comunidades aldeanas. Al parecer, la primera domesticación de cabras en el mundo se dio en la provincia de Kermanshah, entre 10000 y 8000 a.C.
La selección de especies silvestres de cebada y de trigo, localizadas en las regiones aledañas a los montes Zagros y Elburz, dio pie al principio de la agricultura, cuyo desarrollo determinó el curso de la historia: algunos grupos sustituyeron el nomadismo por la seguridad de los productos de una granja, el incremento de la población propició la organización de sociedades más complejas, se fomentó el comercio gracias a los excedentes de la cosecha y se desarrollaron sistemas de riego y de transporte. El hombre comenzó a transformar la naturaleza y se enfrentó al desafío de establecer códigos para regular la convivencia.