Sellos

Los sellos comenzaron a utilizarse en Oriente medio hacia el cuarto milenio antes de nuestra era. En el comercio, el contenedor de los productos se cerraba con una tapa de barro fresco sobre la cual se imprimía un sello, que indicaba la actividad y el rango de la persona que lo estampaba.

Se cree que también servían como talismanes y que presionarlos o rodarlos representaba una operación mágica para transmitir los poderes de los símbolos grabados. Cuando se cerraba un recipiente, el sello se convertía en el guardián mágico del contenido. Romperlo no sólo significaba incurrir en un delito, sino ponerse a merced de la magia del propietario.

Si bien se han modificado las formas y los materiales, su empleo continúa vigente..