El Imperio Aqueménida
Los grupos arios procedentes del Cáucaso ocuparon el antiguo Irán hacia el año 1000 a.C., donde establecieron dos reinos: Media y Persia. Tras la unificación de ambos Estados, consumada por Ciro II (559-530 a.C.), nació el imperio que conquistó a Asiria y Babilonia y se convirtió en el más poderoso de la época, llamado Aqueménida por Aquémenes, un rey antecesor de Ciro.
Durante el reinado de Darío I (521-485 a.C.) el imperio fue reorganizado en veinte provincias al mando de administradores locales llamados sátrapas. Cada satrapía pagaba impuestos según su riqueza. Este régimen de recaudación fue posible gracias a la acuñación del dárico, que se convirtió en la primera unidad monetaria de Persia, y a un sistema de caminos que permitió mantener un eficiente servicio de correos. El arte y la arquitectura se distinguieron por su carácter multicultural, pues conjugaron elementos de los pueblos dominados. Asimismo, el Estado siguió una política de tolerancia y respeto a las religiones.
El fin del imperio aqueménida ocurrió cuando Darío III (336-330 a.C.) fue derrotado por el ejército macedonio, al mando de Alejandro Magno.